Mes Morado – Mes de Tradiciones

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En octubre, como es de costumbre, se celebra esta procesión que congrega a miles fervorosos devotos y fieles, en busca de un ´milagro´ en sus vidas.

Historia:

Cerca al año 1650 Los Negros angolas se agremiaron y levantaron el local de su cofradía en la zona de Pachacamilla, en las afueras del Centro histórico de Lima. en una de sus paredes de adobe del galpón, un esclavo angoleño negro llamado, según se cree, Benito o Pedro Dalcón, plasmó la imagen de Cristo crucificado. según historiadores bajo “divina inspiración”.

El Señor de los Milagros es llamado también Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores.

Primer milagro:

El 13 de noviembre de 1655 a las 14:45 horas, tuvo lugar un terrible terremoto que estremeció Lima y Callao, derrumbándose templos, mansiones y las viviendas más frágiles, dejando miles de víctimas mortales y damnificados. El terremoto afectó también al pueblo de Pachacamilla y las viviendas igualmente se derrumbaron. Todas las paredes del local de la cofradía se derrumbaron, produciéndose entonces el primer milagro: el débil muro de adobe en donde se erguía la imagen de Cristo quedó intacto, sin ningún tipo de resquebrajamiento.

Segundo milagro:

El 20 de octubre de 1687, a las 4:45 a. m., un violento terremoto que según cronistas de la época duró más de 15 minutos (sic) arrasó Lima junto al Callao, teniendo una réplica a las 6:30 a. m., derribando la ermita edificada en honor al Cristo. Ante la sorpresa general la pared de la imagen del crucificado quedó nuevamente en pie, por lo que se ordenó la confección de una copia al óleo y que por primera vez saliera en andas por las calles de Pachacamilla por idea de Sebastián de Antuñano. Una vez elaborada la copia, se sacó en procesión.

Procesión del señor de los milagros:

La procesión del Señor de los Milagros se realiza tradicionalmente en el mes de octubre. Sale en procesión desde el Monasterio de las Nazarenas el primer Sábado de Octubre y regresa al Santuario de las Nazarenas en la noche.

Posteriormente el Cristo de Pachacamilla recorre la ciudad de Lima los días 18, 19 y 28 de octubre.

Finalmente, su último recorrido procesional se realiza el 01 de noviembre en el que la imagen sale del Santuario de las Nazarenas e ingresa al Monasterio hasta el próximo año.

 

Las sagradas andas:

Las andas, que son la estructura que permite su traslado, son cargadas en hombros, pese a su gran dimensión, pues miden en total 4,40 m de alto, 1,64 de lado, y pesaban en su inicio cerca de 1700kg, de los cuales 450 kg son de plata pura, y con los accesorios pesa cerca de 1850 kg.

Además, los travesaños miden de 3,46 m de longitud y están recubiertos en la parte superior por planchas de plata y en la inferior ligeramente acolchada. Las terminales de las patas son de bronce.

 

 

 

El hábito morado:

Historiadores señalan que, una mujer llamada, Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, fundó un beaterio de nazarenas, cuyo hábito era de color morado, utilizado hasta la fecha.

Esta característica está muy interiorizada en la cultura peruana, tanto así que, a octubre, se le denomina el «mes morado» y junto con las multitudinarias procesiones es común observar a devotos que usan el hábito todo el mes.

Tanto ha crecido este culto con el curso de los años, que en el mes de octubre en el Perú y en Lima en particular, los devotos milagrinos se visten todo el mes con hábitos morados, una soga blanca a la cintura las damas y corbata morada, al cuello los caballeros.

 

 

Tradiciones y costumbres…

 

Miles de peruanos no sólo acompañan las andas en un claro acto de fervor religioso, sino también toman parte de costumbres que con el correr de los años, se fueron convirtiendo en parte de la identidad de un pueblo.

Turrón de doña pepa:

Josefa Marmanillo, conocida como ‘Doña Pepa’, era una negra esclava y habitante del valle de Cañete. Fue liberada debido a que sufría de parálisis en los brazos, por lo que no podía trabajar. Durante el primer día de la procesión, recuperó el uso de los brazos y manos de manera milagrosa. Decidió hacer un favor al Cristo de Pachacamilla con el fin de aumentar la devoción del pueblo. Esa misma noche, Doña Pepa soñó la receta del turrón, lo preparó al día siguiente y lo llevó a la precesión repartiéndolo entre los feligreses. Doña Pepa se propuso ofrecer su dulce todos los años durante la Solemnidad del Señor de los Milagros.

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Las velas o cirios:

Durante las procesiones, los feligreses acostumbraban llevar cirios labrados artísticamente, de mayor que los de uso cotidiano para demostrar así su devoción. Esta costumbre se difundió aún más con la procesión del Señor de los Milagros. Los devotos, después de acompañar al Cristo con ornamentados cirios encendidos, los dejaban como ofrenda en el templo de las Nazarenas. Durante octubre, se producen cirios de color morado, medianos y grandes de hasta treinta kilos que gozan de gran demanda entre los devotos.

 

Alfombras de flores:

Al paso del Señor de los Milagros, el pueblo lo recibe con diversas alfombras de flores multicolores elaboradas por Clubes de Madres y Comedores Populares de Lima y Callao, que son convocadas para marcar el camino del Cristo Moreno por la ciudad.

La festividad, además de ser una tradición originalmente del Perú, es considerada como la manifestación religiosa católica periódica más numerosa del mundo, y es que, cuenta con miles de seguidores, a tal punto que su procesión se lleva a cabo en países como Alemania, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, Italia, Suiza entre otros.